El año pasado me auto-regalé un libro muy acertado para el día del libro. Se titula Feng Shui para occidente y su autora es Terah Kathryn Collins. Tenía ganas de aprender un poquito sobre el milenario arte oriental del Feng Shui, y este manual me resultó un sencillo y práctico punto de partida.

El arte del Feng Shui (viento y agua en chino) nos ayuda a utilizar nuestra intuición y sentimientos para organizar nuestro entorno de manera que el chi (la energía vital) fluya de manera armoniosa y favorable para nuestra vida. No es nada nuevo: todos sabemos que, un escritorio repleto y sin espacio para estudiar, será sinónimo de suspensos, o que un grifo estropeado atacará nuestros nervios, sobre todo si interrumpe nuestro sueño, o que una habitación llena de cosas que nos gustan, nos resultará un lugar cómodo y agradable…

mapa_bagua-copiar

El Feng Shui ordena todas estas intuiciones en unas pistas que podemos seguir para que nuestro entorno nos proporcione armonía y nuestra salud mejore. No podemos orientar nuestra casa hacia el punto cardinal más propicio, porque está donde está, pero sí podemos valernos del mapa bagua para organizarla. Este mismo mapa nos servirá para ordenar una sola habitación o un escritorio.

Dividiremos la casa, la habitación o el escritorio que queramos organizar en 9 partes y reforzaremos cada una de ellas según lo que representan en el mapa. Podemos observar que, si en la zona del amor tengo objetos impares o un reloj parado, posiblemente mi relación de pareja no funcionará correctamente. Debo reforzarla con objetos emparejados, colores o símbolos que para mí representen el amor…

También puede ser que nuestra casa o estancia tenga, por ejemplo, forma de “L” y le falte alguna de las 9 áreas. Entonces tendremos que reforzarla en la parte correspondiente del resto de estancias.

Creo que para empezar es suficiente. En otra ocasión os hablaré un poquito sobre los materiales.  ¡Ya tenemos tarea para un buen rato!

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